El Kremlin ha expresado su disposición a negociar, pero con la firme posición de que no se realizarán concesiones importantes sobre territorio, específicamente en las zonas que actualmente están bajo control ruso. En lugar de una retirada total, Moscú estaría dispuesto a discutir un congelamiento del conflicto, donde las líneas del frente actuales se mantendrían sin un avance sustancial de ambos bandos, permitiendo una especie de pausa en las hostilidades. Este enfoque refleja la continua presión militar de Rusia en varias regiones de Ucrania, donde la situación ha sido favorable para las fuerzas rusas desde principios de 2024.
Por su parte, Donald Trump, quien ha prometido poner fin rápidamente a la guerra en Ucrania si regresa a la Casa Blanca, ha declarado en varias ocasiones que buscaría una solución que evite más pérdidas de vidas y costos económicos tanto para Estados Unidos como para sus aliados. Sin embargo, el enfoque de Trump parece estar centrado en reducir el apoyo militar a Ucrania, lo que podría implicar un acuerdo con Rusia en términos que algunos consideran controvertidos. La principal exigencia de Moscú, que Ucrania abandone sus aspiraciones de unirse a la OTAN, sigue siendo un punto clave de disputa en cualquier posible acuerdo.
El contexto de estas conversaciones también se ve influenciado por los recientes avances de las fuerzas rusas en territorio ucraniano. Desde principios de 2024, Rusia ha logrado controlar un área equivalente al tamaño del estado de Virginia en los territorios del este y sur de Ucrania, lo que ha fortalecido la posición de negociación de Putin. A pesar de los esfuerzos de las fuerzas ucranianas para recuperar estos territorios, el avance ruso ha sido el más rápido desde los primeros días de la invasión de 2022, lo que proporciona a Moscú una mayor confianza en sus demandas.
Un alto al fuego bajo los términos planteados por el Kremlin podría congelar el conflicto en una situación de estancamiento a largo plazo, lo que podría llevar a la comunidad internacional a revisar su enfoque hacia Ucrania. La neutralidad de Ucrania en términos de alianzas militares, como la OTAN, podría convertirse en una de las principales condiciones que definirían la paz en la región, aunque esto sigue siendo un tema altamente divisivo entre los aliados de Ucrania.